Afilando el tiempo

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Claudicar con la mirada del vértigo, ante la limitación de la comprensión, allende los sentidos, los cuales acostumbrados, a la “caja de dimensiones” perceptiva para la que están  configurados, se ven desbordados ante un abismo insondable e inescrutable pero del que forman, en cierta manera, parte, ya que dependen de una secuencia de sensaciones. El tiempo nos contempla…

¿Cuál es el origen del tiempo? ¿Cuál es su principio y su fin?…¿y la eternidad, cómo demonios se encuadra en todo esto?…Todas estas son preguntas difíciles de responder cuando, viviendo enclaustrados en la propia dimensión y dentro de unos condicionantes de la misma, intentamos responder a todas estas preguntas utilizando la propia magnitud a la que intentamos “medir objetivamente”.  Aun así, la física ayudada de la matemática, ha propuesto hipótesis que han sido confirmadas, otras están aun por confirmar, atendiendo a fenómenos físicos  “fronterizos” , variando algún componente del “sistema de referencia”, ayudados de la tecnología llevada también al límite del hoy por hoy, ¡e, voila!, comprobándose la deformabilidad del tiempo, confirmándose lo que indicaba Einstein en su “Teoría de la Relatividad”, y así siendo factibles las “ecuaciones de Lorentz” y dando esperanzas a la teoría sobre los “Espacios de Minkovski”.  Jugamos un poco a, intentar, salvando  el trecho, hacer que el ser humano con su visión estereoscópica, se imagine como vería su entorno una mosca con sus ojos compuestos de “facetas” que casi albergan  los 360º…

Tunel

No obstante, el tiempo es relativo también a nivel subjetivo…los sentidos nos engañan. ¿No os ha ocurrido iros a dormir, mirar al reloj, despertaros, creer que ya lleváis dormidos unas cuantas horas, y al volver a mirar al reloj, ¡sorpresa! Sólo pasaron cinco minutos?

Sin duda que en el tiempo se suceden hechos, que a través de la memoria, conforman nuestra identidad, personalidad, llena de atavismos, experiencias  que serán nuestro bagaje a la vez que germen del  “yo” postrero, nuestra manera de actuar en un momento y de elegir, nuestra forma de ver el mundo e interpretarlo a través de este bagaje ,  el modular de nuestro sentir… Ya dijo Heráclito aquello de que “ningún hombre podrá cruzar el río dos veces, ya que no será el mismo río ni el mismo hombre…”

También la historia, como memoria global de una sociedad, da identidad a esta a través de su devenir…el arte, la escritura, música, ciudades, calles, edificios, comprenden un lenguaje biunívoco donde vemos alienada en su obra parte de la personalidad de aquellos hombres que la ejecutaron, y que ya no están vivos, sino a través de la obra que dejaron…y por otro lado, es menester que la sociedad se identifique con aquellas obras que durante tanto tiempo forman parte de su entorno , lo recrean y hacen familiar.

¿No se os ha parado el tiempo, mirando una foto de color sepia? Escudriñáis  con vuestra mirada ese instante congelado. Reconocéis su ubicación debido a una serie de edificios, aun así hay otros que ahora ya no están…os abstraéis y pensáis, ¡es un instante vivo de la vida!, y esa gente que mira al objetivo, está viva en ese instante mirando al cristal, a la lente desde la cual y al otro lado de esa lente, estoy yo mirándolos en ese instante desde cien años después. Veo sus miradas, ¿qué pensaban en ese momento?…sólo me separa de ellos, una lente…y cien años. Da vértigo, ¿no?

Os contaré que colecciono algunos artículos antiguos, entre ellos radios, relojes, linternas…he leído bastante del momento en que la sociedad de un tiempo utilizaba algún artilugio de estos…el observar en mis manos, un reloj, por ejemplo, de bolsillo, Roskopf o un Catalina, funcionando, me induce esa sensación de vértigo pues tengo un icono, que es emblema vivo, de una sociedad de un momento, la cual lo utilizaba cotidianamente, como parte de su vida de entonces, pero ya no existe, y que dejaron en parte, su impronta viva en el elixir de su discurrir, materializado en un engendro mecánico que meticulosamente fue ideado, y ya no sólo el mecanismo, sino  el resolver de manera precisa mediante ese mecanismo, un fin para el que está ideado, además de una estética y un arte que hablan del entorno, del momento y dan pistas sobre el sentir y pensar de entonces…es decir ,  tengo en mis manos un emblema vivo de una sociedad que ya no existe, sustraído al pasado, una especie de minitunel del tiempo para la imaginación y sentir…es como saborear el vino de una añada remota, teniendo el privilegio de sentir aquello que sintieron en su momento quienes lo elaboraron sabiendo que elaboraban algo bueno para los sentidos.

reloj bols

El devenir y el “progreso”, Dios mediante, la tecnología y los avances en el pensamiento, añaden o sustituyen modos de actuación y experiencia, para resolver, en teoría a mejor, unas formas de vida de siempre, o nuevas moduladas por un entorno en parte nuevo debido también a ese “progreso” y ello influye en sí también sobre el pensamiento, volviéndolo a “realimentar” por detrás.

En el sentir particular, el tiempo, cura, crea identidad, como anteriormente indiqué, a través de la memoria, pero ese discurrir en cada momento de la vida, eligiendo caminos en base a esa identidad y experiencia conllevada, depara en más experiencias que decantan en una identidad nueva del momento, cuyo germen fue la anterior, y en el mapa general de la experiencia, van volviendo irrelevantes experiencias más primigenias.

maquina del tiempo

La máquina del tiempo, algo que el ser humano ha imaginado durante mucho tiempo, paradójicamente,  que yo sepa, no existe. “El Ministerio del tiempo” es una serie de ficción de TV…no obstante  de vez en cuando, en las noticias sobre curiosidades o descubrimientos, nos asaltan, objetos descubiertos fuera de su tiempo, como si alguien pudiera haber viajado al pasado y haber dejado una impronta de cientos, incluso, miles de años después, no sé…, lo último que  la red nos trajo referente a este tema, fue  una momia de hace 1500 años, descubierta en los montes de Altai, Mongolia, la cual portaba zapatillas similares a las “Adidas” actuales, con dibujos y costuras que se encuadran en la época contemporánea nuestra. Así también hay historias que hablan de personas que aparecieron vestidas de una guisa de varias décadas anteriores, desorientadas, y que tras la investigación de algún documento que llevaban encima, se determinó que eran quienes habían desaparecido misteriosamente, ante los ojos atónitos, de otras personas, años antes, no sé que pensar, pero no es ni una ni dos ni tres veces, las que se hablan de estos temas y con muchas historias recurrentes…mientras, en mi Roskopf, observo como se agita el volante, dejando al “escape” marcar los segundos, y mientras lo observo circunspecto, parece que se ha detenido el tiempo, hipnotizado por su constante, y reiterado movimiento…tic, tac, tic,tac

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