África nos cuenta su historia y nos ayuda a ser un poco mejores.¡Bienvenida a casa!


 

Esta mañana vimos un post en Facebook, de esos que no se olvidan, de una persona valiente, que se quiere y quiere a su pueblo, y que, dentro de toda la crudeza del mensaje, solo desea eso, poder ser persona donde más le gusta estar.

Casi al momento alguien se puso en contacto en nosotros para que lo difundiéramos, y finalmente ha sido África directamente, quien nos enviaba su historia:

¡Hola! Ayer escribí un mensaje para Las Navas sobre cuáles han sido mis experiencias como mujer trans aquí. Está teniendo bastante repercusión y os lo envío, ya que creo que puede ayudar a más personas en mí misma situación. Muchas gracias.

Un saludo.

No nos des las gracias.

Gracias a ti por compartir con nosotros tu historia, por intentar que los demás seamos mejores personas, y sobre todo por ser tú.

Cosas de un Pueblo.


 

A mi pueblo.

A Las Navas del Marqués.

Desde hace mucho tiempo quería pronunciarme y darme voz respecto a mis vivencias, solo que no estaba preparada para hacerlo. Pero ahora, por motivos personales he tenido que volver mucho más al lugar donde me crie y he reflexionado mucho sobre cómo me encuentro aquí. Ahora sí estoy preparada. Quiero exponer mis vivencias sin ninguna intención de ofender o atacar al pueblo, pero sí creo que son necesarias mis palabras, por mí y por todas las personas que forman parte del colectivo LGTBIQ+.

Mis recuerdos vienen prácticamente desde que empecé el colegio. Pero los ataques, insultos o risas hacia mi persona vienen más adelante.

Yo aún no sabía quién o qué era, no tenía la conciencia ni la información, pero si sabía que en mí había algo “diferente” con respecto al resto. Aunque yo no supiera ponerle nombre, ya había otras personas que se encargaban de ello.

Recuerdo desde muy peque el insulto maricón, recuerdo la pregunta: ¿A ti te gusta dar o que te den?, recuerdo las risas en clase, o las humillaciones públicas como bajarme los calzoncillos en la calle o que se me tire en el suelo mientras se me agarra del cuello y me escupan.

Yo aún ni sabía que significaba ser maricón, pero la forma en la que se me decía era peyorativa, por lo tanto, interioricé que yo no podía ser aquello. Entonces cada vez que llegaba la pregunta: ¿A ti te gustan los tíos a que si? Yo me moría de miedo, los nervios me invadían por todo el cuerpo y rápidamente respondía un no rotundo.

Como persona que forma parte del colectivo rápidamente me di cuenta de que este, el que era mi hogar, no tenía las mismas oportunidades para mí. Porque en tu ocio no puedes relacionarte con la misma facilidad que el resto, porque siempre vas a tener que escuchar una broma horrible, porque no eres una persona más, eres “uno de los maricones del pueblo“, porque aquí tu voz pierde fuerza y tu libertad se limita.

Más adelante pude volar a Madrid, y entrar en contacto con quien yo era de verdad, no por quien me habían dicho que era. Apenas tenía seguridad, fuerza, herramientas e información, pero era el momento de huir del pueblo y no pisar por allí apenas hasta que yo me hubiera reforzado. Una vez habiendo podido contactar con mi identidad de género tocaba enfrentarse de nuevo a volver. A volver como mujer trans.

Entonces vuelvo, y quizás ya nadie me grite por la calle maricón o travelo, pero están vuestras miradas, vuestros cuchicheos, que os dediquéis a pasaros fotos mías mientras os reís de ellas y otras ciertas cosas que hacen que yo de nuevo me haga pequeña.

Pero me he cansado, escribo esto, porque quizás muchos de los que leáis esto puede que tengáis o que dentro de un tiempo algún familiar/amig@ pertenezca al colectivo y entonces ¿Queréis que pase por esto?

Quizás hay pocas personas visibles en el pueblo que pertenezcamos al colectivo ¿Y eso no os hace pensar? ¿Creéis en serio que solo existimos en el mundo 4 personas así? Claro que no. Pero quizás tengan miedo, porque han podido ver lo que ocurre si salen del armario y se hacen visibles.

Así que, por favor, os pediría que os informéis y que nos tratéis como se debe tratar a todas las personas de este mundo, con respeto, educación y normalidad.

Para todas aquellas personas que se sientan identificadas con este mensaje sabed que aquí estoy para lo que haga falta. Que fuera miedos. Y que sois fuertes. Y por favor, a veces ocurre que cuando te oprimen necesitas convertirte en opresor porque así crees que las miradas no estarán en ti. A mí puede que me ocurriese eso durante un tiempo, y pido perdón si a alguien hice daño. Pero ese no es el camino. El camino siempre es el respeto.

A todas aquellas personas que siempre me habéis apoyado, gracias por hacerme fácil la vuelta y hacerme sentir respaldada.

Para los que hasta ahora no se vayan a plantear si lo han podido hacer mal, al menos plantearos no hacerlo de ahora en adelante.

Esta también es mi casa, y quiero sentirme igual de libre que el resto. Pero eso no significa que de ahora en adelante vaya a permitir más, no voy a volver a esconderme ni a hacerme pequeña para que vuestras conversaciones, risas o egos sean más grandes.

Mi mensaje no es desde el juicio o el rencor, es para contribuir a hacer de este, nuestro pueblo, un lugar más bonito donde poder ser y estar ¿No?

Gracias. 🤍

África Sánchez Guadaño

 


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