CONVERSACIÓN CON MI PADRE

 

CONVERSACIÓN CON MI PADRE

(pequeño divertimento teatral)

LUGAR:

Entrada del Cielo, en un rincón.

DECORADO: Sencillo. Túnel blanco y Cielo blanco. Se puede hacer con espuma, algodón o mejor con nubes de azúcar.

VESTUARIO: Todos los personajes visten túnica. Los ángeles llevan alas fáciles de conseguir en las tiendas de los chinos.

Fácil y barato, que hay que ajustar el presupuesto.

ARGUMENTO: Cuenta la experiencia tan bonita que viví cuando visité el famoso túnel blanco que se atraviesa para llegar al Cielo. Al llegar salieron a recibirme San Pedro y mi padre.


COMIENZA LA ACCIÓN:

Padre: (Llorando) ¡Hija mía! ¿Qué haces aquí! ¡Qué ilusión, Dios mío! No te esperaba. Deja que te abrace.

Yo: (Llorando y correspondiendo a su abrazo). Ya ves: una reacción alérgica a un antibiótico me ha traído aquí.

Padre: ¿Qué dices, hija? Pasa, por favor.

Yo: No puedo pasar, padre. No vengo para quedarme.

San Pedro: (Enfadado). ¿Qué pasa aquí? Estáis interrumpiendo el trafico

Padre: Pedro, esta es mi hija, que ha venido a verme. ¡Qué sorpresa! Me gustaría estar un rato con ella, hace 60 años que no la veo.

San Pedro: Lo siento, no es posible.

Padre: ¡Por favor, Pedro¡

San Pedro: (Muy serio, mirándome). ¿Cómo te llamas?

Yo: (Muy nerviosa) Rosa González Julián

San Pedro: (Mira un libro). Imposible. Aquí no estás.

Padre: Por favor, Pedro, si no viene a quedarse.

Yo: Es verdad, tengo que irme. Tengo mucho que hacer y no puedo quedarme.

Padre: (Implorando). Pedro, tú también tienes hijos.

San Pedro: Eso no viene al caso.

Yo: San Pedro, déjame, aunque solo sea una hora

San Pedro: No insistas. Te veo bastante mayor, y dentro de cuatro telediarios te tenemos aquí.

Yo: ¿Pero aquí tenéis televisión?

San Pedro: Deja tranquilo a tu padre. Está aquí muy bien con tu madre, dos hijos, tus hermanos y con su nieto.

Padre: (llora)

Yo: (lloro)

San Pedro: ¿Será posible? No aguanto los llantos. Entrad: pero solo una hora.

Padre y yo: (Nos tiramos al cuello de San Pedro para besarlo). ¡Gracias Pedro¡!Eres muy bueno¡!Dios te bendiga!

Yo: Este comentario igual sobraba.

San Pedro: !Dejadme en paz! Siempre os salís con la vuestra. El día que Dios se entere me quedo sin trabajo. En el Cielo no tenemos crisis, pero los buenos cargos están cubiertos eternamente. Dejemos la charla, que se forma cola. Entrad y colocaos en ese rincón, donde pueda controlaros

Padre: Gracias, amigo (Padre y yo nos dirigimos abrazados al rincón)

Yo: Padre, sentémonos en esta nube.

Padre: Hija, me conociste solo durante 54 años, los que viví con vosotros. Cuando me marché tenías 20 años y ya estabas trabajando para ayudar en casa.

Yo: Sí, padre. En tres empresas: una distribuidora de Películas llamada” Exclusivas Arajol”, un almacén de metales donde aprendí mucho de calibres y materiales y por último un almacén de papel, donde me familiaricé con resmas y gramajes. Lo dejé en 1965 para casarme .Mi matrimonio duro 32 años y tuve 5 hijos maravillosos, todos chicos. El mayor (Ángel) murió con 48 meses.

Padre: Lo tengo aquí conmigo, ya tiene 54 años.

Yo: Cuando mis hijos se hicieron mayores, tenía más tiempo y me dedique a las ventas, a lo que tú te dedicaste toda tu vida.

Yo: ¿Recuerdas cuando nací? Tú estabas allí, qué ilusión. Una niña, después de cuatro hermanos. Todos decían que me parecía mucho a mi madre.

Padre: Tu madre era muy guapa y tú has debido serlo también, aunque con los años, te veo bastante desmejorada.

Yo: Jolín padre, eso no debías haberlo dicho. ¿Con qué cuerpo vuelvo yo a mi mundo?

Padre: Perdona hija, estoy nervioso y no me has dejado terminar. Ya debes tener más de 80 años. estás muy bien conservada y vas muy bien vestida.

Yo: Bueno padre, no te disculpes más, queda poco tiempo, y no voy a poder decirte lo que quería.

Padre: Tienes razón, dime.

Yo:  El físico es de mi madre, pero mis genes son tuyos. No puedes imaginar lo que me parezco a ti y lo orgullosa que me siento de que esos genes tuyos, circulen por mis venas.

Padre: (Llorando, me abraza)

Yo: No llores padre, tú también te tienes que sentir orgulloso de cómo salió la niña. Háblame de ti. ¿Cómo es tu vida? Imagino que estarás con la familia, quiero verlos. ¿Vives en una casa con todos? ¿Tenéis ríos y montañas? ¿Tenéis transportes? ¿Qué temperatura hace? ¿Tenéis animales? ¿Qué idioma habláis?

Padre: Cuántas preguntas hija. No tenemos tiempo, cuando regreses, y por magia, sabrás todas las respuestas.

Yo: ¿Por magia?

Padre: Sí, aquí hay mucha magia.

Yo:  Si existe, ¿crees que San Pedro me dejará quedarme otro ratito más? Me gustaría abrazar a mi madre, mis hermanos y sobre todo a mi niño Angelito.

Padre: Ya te he dicho que tiene 54 años y además bigote: no lo vas a conocer. No le molestes más, sería abusar, y además te va a decir que tengas paciencia, que pronto estarás aquí. Si tienes tanto interés les puedo mandar un WhatsApp, pero es difícil que puedan acudir todos, porque solo nos quedan 20 minutos.

Yo: (Asombrada) ¿pero tenéis móviles?

Padre: Claro, hija, en el Cielo estamos equipados con las nuevas tecnologías.

Yo: !Qué maravilla! ¿Por qué nunca me has mandado un mensajito?

Padre: No hay cobertura con la tierra a causa de las nubes.

Yo: !Qué pena! Fíjate papi, en la Tierra, no todo el mundo utiliza la tecnología. Yo de milagro. Mis hijos que viven en América, me enseñaron lo justo, y con mi móvil zapato, no puedo mandar WhatsApp.

Padre: Aquí somos muy felices. La única intranquilidad nos llega de la Tierra. Los que no tienen cargos importantes aquí trabajan de Ángeles de la Guarda y se les manda a tu mundo para que guarden a cada humano. Acaban quemadísimos, porque no les tienen en consideración. Por eso periódicamente se les releva del servicio.

Yo: Resumiendo padre, que no aguantan a los insoportables humanos, me doy idea, que para eso yo vivo en la Tierra.

Padre: Aquí he encontrado a cantidad de …

Yo: (Interrumpiéndolo). Padre, viene San Pedro, el tiempo ha pasado. Viene a echarme y nadie ha contestado a los WhatsApp.

San Pedro: (Molesto) Me he distraído y os habéis pasado de hora. Sisinio, a tu trabajo…

Yo: (Alterada) !Pero si ni siquiera sé en qué trabaja mi padre!

San Pedro: …y tú, Rosa, a tu mundo. Me has caldo muy bien y voy a influir ante Dios para que te traiga pronto con nosotros.

Yo: Gracias, San Pedro

San Pedro: Llámame Pedro.

Yo: Pedro, te agradezco que intercedas por mí. En mi mundo pinto poco. Yo escribo relatos. Pienso que mi familia y sobre todo los nietos, además de algunos amigos, me recordaran. Pero sé que estaré muy bien con vosotros y seguiré escribiendo relatos divertidos. ¿Pedro, te puedo dar un beso?

San Pedro: No faltaría más (Se lo doy)

Yo: ¿Y a mi padre?

San Pedro: ¡Claro hija! Pero rapidito, que vamos a cerrar.

Padre: (Abrazándome). Ya les contare a todos de ti. Vuelve pronto, te esperamos.

Yo: Ya veremos. Estoy cascadilla, pero Él, es el que decide. San Pedro va a influir para que pronto me llame. (Salgo del Cielo. En el túnel no me encuentro con nadie. Ya dijo San Pedro que iban a cerrar )

Padre: (gritando)  ¡HIJA, TEN MUCHO CUIDADO DE NO METER LA PATA Y TU ULTIMO VIAJE SEA ES DIRECCIÓN CONTRARIA YA QUE NO NOS VOLVERÍAMOS A VER NUNCA !

(Yo sonrío, continuo y regreso, todos me reciben muy contentos. Pensaban que no volvería nunca. Solo han transcurrido minutos, quizás segundos).

Rosa González

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