Deambulador solitario: Mi infancia

noticia patrocinada

Mi infancia

Una faceta de Ricardo era su poca pericia para estudiar; ello le obligaba a esforzarse por aprender, y algunas veces necesitada de alguien que le acompañara. Para las tareas que su madre no sabía ayudarle, recibía unas clases particulares; don Antonio, profesor del colegio, algunos días, en las horas de la comida, le aclaraba algunas cuestiones y dificultades de conceptos que podía encontrarse para su comprensión; no faltaba quien criticara estas benevolencias.

En cierta ocasión, Ricardo leyó que los enemigos del alma eran el pecado, la carne y el mundo.

– Don Antonio -preguntó Ricardo-; si la carne es enemigo del alma, ¿qué quiere decir?, ¿qué no se puede comer carne?

– Calla, niño -respondió un poco sorprendido-, ya lo entenderás cuando seas más mayor.

Los padres de Ricardo conocían sus enfermedades, se preocupaban porque mejorara lo más posible. Una vez su madre pensó que le vendría bien aprender música, y contrató a una profesora de guitarra; pero no aprendió porque la guitarra desafinaba. Sus padres veían el esfuerzo de Ricardo; pero no todos entendían que necesitara de estas atenciones como si fuera un privilegiado …, y lo era.

Su empeño denodado por aprender ponía de manifiesto que no le resultaba indiferente estudiar, pero le costaba entender aquello que se enseñaba; sus hermanas eran harina de otro costal; revoltosas, apenas estudiaban, quizás porque les resultaba fácil comprender las lecciones. Había que tener en cuenta que, siendo dos, entre ambas se apoyaban para realizar los deberes.

Ricardo solía reunirse con un amigo, Jiménez, quien venía a su casa a estudiar y ver la tele; la madre de Jiménez era amiga de la de Ricardo, y regresaba tarde del trabajo; por ello le dejaba a su hijo a su cargo para que también se ocupara de sus estudios.

Al terminar los deberes, se sentaban los dos colegiales a ver la tele o bajaban a la calle a jugar al balón con Venancio, el portero de la vivienda; otras veces, si Venancio no estaba, se iban su casa a ver a Rosina, su mujer, y escuchar las divertidas historias que se le ocurrían.

Que Ricardo no viera compensados sus trabajos, que la mediocridad de las notas le hubiera otorgado el título del cinquillo no le apocaba: sabía lo que tenía que hacer, pese sus a sus nebulosas fatigas. Algunas amigas de su madre conocían también los problemas escolares de Ricardo, en especial Tere, una de las amigas, quien tenía ocho hijos y uno de ellos padecía una invalidez mental; entre todas ellas, también organizaban guateques por mor a sus hijos.

 

Pluma de Apache

Mago Blanco

Mago Blanco: Fº Javier Flores Nácar Administrador y Creador del "Grupo Si Estas Estoy y del programa de Radio-Online Sonidos Flamencos. Apasionado del Diseño Web, la música, la originalidad, las personas,, Un amigo si tu lo eres... Si Estas...Estoy...

Cosas de un Pueblo no se hace responsable de los comentarios vertidos en la web. Todo usuario que comente por primera vez pasara por un control de aceptación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de privacidad, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies