Depresion

noticia patrocinada

Alberto V. Jiménez Muñoz

Pasear por la plaza de Saturno, y caminar lentamente, pensando, analizando y sintiendo la vida, la cruda realidad, sin apenas filtros y, a partir de aquí, volverse a reinventar  uno  a sí mismo, a través de ese impass de enseñanzas y aprendizaje, obtenidos  en dicha plaza, edificar un yo de directrices constructivas,  tomar las inclemencias como un medio para crecer y prosperar, superándolas, vadeándolas, o haciéndolas desaparecer…y crecer en sabiduría…la vida a tu vista nunca, tras ello, será la misma…puesto la sentirás con todos sus detalles pero con una filosofía distinta…

Hace unos días vino a mi mente, aquella Plaza de Saturno que leí en algún sitio, tras hablar con una amistad. Esta amistad había sufrido un contundente hecho traumático, en todos los ámbitos, principalmente en el intelectual, que, por su carácter, la estela de tal hecho se había alargado de manera intensa e insistente en el tiempo, llevándolo a una situación de fuerte y constante tensión, que le permitía sobrellevar todo el peso psicológico, del sufrimiento originado por tal contingencia, y así poder despachar de alguna manera, las consecuencias burocráticas derivadas.

La vida de mi amistad había sido sacudida por el sufrimiento, estrés, despersonalización consecuente, derivada de esas contingencias erosivas en las que uno se ve sin querer, envuelto, y que el instinto, le hizo poner su “carne en el asador”, formando parte de la situación, alienándose en el problema como, cual parte de este fuera, el cual no le dejaba margen de opción anímica al no estar sintiéndolo desde una perspectiva externa a él. El problema jugaba con su personalidad y sentimientos. Era algo así como aquello de que el bosque no te deja ver el árbol.

Hubo un punto de inflexión que fue cuando bajó la guardia en un momento en que las principales acciones burocráticas que llevaba el tema, habían cesado, con lo cual se relajó instintivamente. Transcurrieron los días, y empezó a ser mucho más difícil conciliar el sueño, el cual ya de por sí lo tenía alterado, le costaba subir las escaleras. Era como haber corrido sin detenerse, tres maratones seguidos, tener una “pájara” y no recuperarse de ella en ningún momento. Comenzó a sentir sus vísceras, como si su cuerpo no fuera ya compacto. Sus intestinos marcaban alta actividad, retortijones, mientras el corazón latía a momentos más rápidamente, denotando taquicardia, sin un aparente motivo, producido en los instantes cercanos. La tristeza, la cual era inherente como reacción al problema, había crecido y se había independizado, ya no era tanto una respuesta al problema inicial cuanto sí un estado anímico, el cual se realimentaba al ser consciente de esta caída en picado y estar alertado al no saber que le estaba pasando.

La gran flojera, lentitud de pensamiento, y dolores recurrentes, en puntos de la espalda, nuca, parte superior de la cabeza, así como tener la sensación de que esta estaba siendo presionada por un “casco” imaginario, que no se podía quitar, alertaron más a mi amistad. La fotofobia por las mañanas, y las ganas de no salir de casa, y quedar sumido en una habitación oscura dominaban su momento El médico de cabecera, por su parte, solo le había prescrito medicación para dormir, Lorazepan, y no le había mandado a ningún especialista.

Casualmente pude hablar con mi amistad, quien me confió, todos esto, a punto de lágrima, y a quien pude poner en antecedentes que la depresión llama a tu puerta, me refiero a una depresión reactiva, cuando bajas la guardia, incluso si el problema que te originó la tensión, se hubiera arreglado sobre la marcha, aun ya arreglado, es como si el cuerpo ralentizara su estado creando este tipo de alerta y alarma, para así no gastar más recursos, cuando estos ya están al límite. Le puse al tanto de que la depresión había llamado a su puerta, que tenía todas las papeletas para que un especialista le diagnosticara tal, y que todo lo que había sufrido justificaba por lógica la aparición de este mal de nuestro tiempo. Me contaba que había momentos que sentía tal desasosiego interno e inseguridad, sensación vertiginosa de estar al límite, que parecía que no lo iba a soportar. Le puse al tanto de que ese era uno de los síntomas, si bien la percepción no era óptima, se salía de ello…

Para salir de una depresión reactiva, quien la padece tiene que ser consciente de ello y que, aunque los síntomas sean pesarosos, se sale de esa situación. Siendo ya conscientes, y teniendo voluntad, poner medios, saber que no es cuestión de un día ni de un mes y a veces ni de seis meses, hay que tener paciencia,  pero un buen profesional puede ayudarnos a que busquemos el camino a través del cual las situaciones las podamos codificar en nuestro sentir de una manera óptima, insisto, el sujeto siempre debe tener voluntad de salir de la situación, y abandonar radicalmente, algunas de las posiciones, que se codifican en el sentir de manera nociva y que hacen que el cuerpo gaste muchos recursos .Si no hay voluntad, nunca se saldrá.

En esta nueva codificación de la situación, veremos el “bosque” desde otra perspectiva, donde veamos que este “bosque” consta de “árboles”, no lo que decía antes de que “el bosque no deja ver el árbol”, no dejarse engullir por el problema. En muchos casos los profesionales ayudan paralelamente, como decía, haciéndonos buscar la codificación óptima para nuestro sentir, respecto a la vida y los problemas, pero debemos ser nosotros quien la encontremos, y paralelamente, te tratan con sustancias que te elevan el tono, que físicamente te hacen restablecer el ánimo y remitan algunos síntomas, para que, de esta manera, mientras tanto pueda uno a acometer con más facilidad esa nueva manera de codificar los problemas. En muchos casos, intentan evitar medicamentos que depriman, no es bueno echar más leña al fuego, para quitar un síntoma dar un medicamento depresor, que por el otro lado reavive la depresión farmacológicamente, recreando con ello el síntoma que se quiere eliminar.

A este punto, suelen prescribirse, inhibidores de la recaptación de la serotonina, fluoxetinas (como el famoso Prozac, o marcas blancas de estas) y paroxetinas entre otros, sustancias anti depresoras, lo que a su vez nos hará volver a producir consecuentemente, melatonina, hormona que de manera natural nos induce a restablecer el sueño, sin tener que utilizar en lo posible depresores (como el Lorazepan anteriormente mencionado), que dan un estado de sueño artificial, añadiendo como decía, por el otro lado más leña al fuego…eso un buen profesional es consciente de ello, e intenta que la ayuda sea la justa y lógica, en lo posible sin atiborrar de medicación.

Mientras tanto, aprovechar la oportunidad para aprender en tanto que paseamos por aquella “Plaza de Saturno” meditando el cambio de visión de la vida, anti alienante, y con una filosofía constructiva que no nos vuelva a llevar a este sumidero, evitando también en lo posible estreses, y otros que imprimen velocidad y no dejan codificar bien la vida en el sentir. Aunque nos cueste, salir de esa habitación sombría, hacer el gran esfuerzo de ir a la calle, mejor con compañía allegada, que sepa lo que estás pasando. Si en un paseo cuesta seguir y hay que descansar, intentemos al día siguiente hacer un poquito más sin descansar, aunque cueste. Realizar actividades, que nos sustraigan de raros pensamientos, y nos reconforte la recompensa de su resultado es otra cosa a añadir. Siempre actividades que se puedan acometer, que no cansen, o que el resultado general sea óptimo para quien sufre este estado.

No está demás la lectura de algunos libros que versan sobre este tema y el ver la luz al final del túnel, gente que al igual, en problemas, llamó la depresión a su puerta, y que nos cuentan cómo se deshicieron de ella, encontrando una nueva versión de sí mismos. De ello hay amplia bibliografía, más un psicólogo versado, tiene en sus manos la posibilidad de valerse también de ello, junto a la ayuda médica, si fuera necesario, de un psiquiatra, para abordar las ayudas, para que la persona le toque estar el tiempo necesario en esa “Plaza de Saturno” y para que su salida de este estado, se vea afianzado, de tal modo que en el futuro se eviten recaídas.

Se lo dedico a esta amistad, deseando su pronto restablecimiento.

Cosas de un Pueblo no se hace responsable de los comentarios vertidos en la web. Todo usuario que comente por primera vez pasara por un control de aceptación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de privacidad, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies