El Rostro de las Letras

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Alberto V. Jiménez Muñoz

Un cristal, y la separación entre dos entornos, dos mundos, dos tiempos, entre unas miradas, que nos miran desde ese ayer, quizas, no conscientes que, al otro lado, los ojos del futuro miran a ese instante tan real y vivo para la posteridad, y desde aquí pretendiéramos atravesar tal vidrio y preguntar a quien nos mira, hablar de su realidad, indagar por su entorno…

El intento de dar con la magia que hiciera posible el entretener un momento en un soporte que en su evolución pudiera ser una placa metálica o de cristal o celuloide, portarlo a un papel, se hizo material en aquel año 39 del siglo XIX. Daguerrotipos, calotipos, etc…pusieron realidad visible a las ciudades del momento, a sus gentes, a sus labores.  Artistas, autores, ya no pretendían involuntariamente su perfil en la imaginación de quienes contemplaban su obra, a través de esta, sino que el invento lograba una imagen real, y hacerla viajar a pesar del paso del tiempo, perpetuándola.

Hace más de una semana, en el centro comercial, Las Francesas, de Valladolid, emplazado sobre el solar del monasterio derruído del mismo nombre, sacrilegio consumado a mitad de los anos 70, donde indultaron a  su claustro, patio, con pavimento óseo de tabas, e iglesia convertida en sala de exposiciones, trajeron  la exposición  “ El Rostro de las Letras”, denominada en Valladolid como “José Zorrilla y El Rostro de las Letras”,  cuyo comisario Publio López Mondejar, el de “Las Fuentes de la Memoria”, con su ingente artillería fotográfica de otros tiempos y su amplio conocimiento sobre dicho tema , busca, colaborando con la organización, homenagear al invento de la fotografia y a través de este, a los autores literarios contemporáneos  al invento y al desarrollo primigenio de este, así como aquellos fotógrafos que hicieron época, perpetuándolos en sus estudios.  Tal es así, que desfilan ante nuestros ojos , retratos en metal, en sepia, en blanco y negro, del siglo XIX y parte del XX. Bécquer, Alas clarín, Rosalía de Castro,  Benito Pérez Galdós, José Zorrilla, Echegaray, Campoamor, Jacinto Benavente, Valle Inclán, Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Santiago Ramón y Cajal, entre otros, posan, y desde sus retratos, hacen del recinto un tunel del tiempo que junto a las vitrinas, documentales y recortes de prensa de la época ilustrados fotográficamente, álbumes, dibujos, y algún esbozo autografiado, así como un video explicativo de unos 12 minutos, trasladan al visitante a aquellos diversos momentos en que el pensamiento , la imagen y entorno, se daban la  mano.

La exposición , organizada por Acción Cultural Española, la Real Academia Española y el Ayuntamiento de Valladolid consiguen el propósito que persigue el evento.

Hay una vitrina, mayoritariamente dedicada a José Zorrilla, el poeta vallisoletano, por antonomasia, coincidente con la ciudad que le dio cuna y donde ahora se ubica la exposición, en la cual aparece una fotografía dedicada a la duquesa de las Navas, sí, leeis bien, Angela Pérez de Barradas y Bernui, más conocida como “duquesa de Medinaceli” o posteriormente “duquesa de Denia”, donde el poeta está agradecido, autografiando la foto, a dicha duquesa, a la vez que se la dedica , por el apoyo económico que esta le dio cuando él lo necesitó.

Está presente, a gran tamaño, una lámina, copia del cuadro famoso de Esquivel, “Los poetas contemporáneos”, en el que se representa a Zorrilla, en el centro  recitando, rodeado de los autores de dicha época, y el propio Esquivel, en su función, paleta en mano, junto a un caballete que sostiene al cuadro que está ejecutando.

A este que escribe, aficionado a todo lo decimonónico y a la fotografía antigua, le dio un vuelco el corazón, cuando, ya hace más de un mes, leyendo una serie  de informaciones a través del movil, di casualmente, con el anuncio anticipando dicho evento. Os aventuro que merece con creces  la pena y que ya es la segunda vez que he ido a deleitarme con sus detalles, mas no sera la última, hasta el 28 de Febrero estará vigente para quien quiera deleitarse.

En el recinto ponen a la venta un libro con el nombre bajo el que viene la exposición, “El rostro de  lletras” por el propio Publio López Mondejar, con laminas a alta calidad en las que se expone el material del evento, y mucho más que no está expuesto, con las explicaciones del propio Publio.

En la segunda visita que hice y con permiso del personal de sala, pude llevar a cabo, a la hora de cierre, cuando estaba ya desprovista de visitas, una serie de fotografías, las cuales os expongo, dando una vision general, previa, de la sala.

Moldear momentáneamente el pensamiento, dentro de otro ambiente, de un tunel del tiempo, como este, y tras ello, acercarse con un amigo que también haya estado presente y lo sepa apreciar, a un bar, ambientado para la tertulia, en un rincón decimonónico conservado, es un ejercicio que os recomiendo tras ello, donde el genio de la creatividad, hará presencia en la tertulia.

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