FÍSICA y TEOLOGÍA TEÓRICA


 

 

Ricardo Ruiz de la Sierra

¡De la nada salió la inmensidad del universo! según Stephen Hawking. Más de cien Billones de galaxias con cientos de miles de millones de estrellas cada una. Supongo que todo empezaría por lo más pequeño que estudian los físicos de la Quántica, aunque en este mundo “extraño tampoco se cumplen las leyes de Newton y al mirarlo se altera el objeto observado” (Andrés Cassinello). Una partícula y su antipartícula, en onda, corpúsculo o cuerda vibrante, masiva o energética constituyendo el primer ingrediente de todo lo que conocemos de supuesto sumatorio cero como el montículo de arena y el hoyo creados para enterrar a un muerto. Luego se unirían entre ellas por fuerzas nucleares débiles o fuertes y girarían unas sobre otras formando el campo de Hiss. Igual carga negativa que positiva haciéndose el total neutro ¡Aunque la vía láctea no nos deje indiferentes ni las nebulosas de colores desde el telescopio en órbita Hubble! El pródromo creció hacia dentro se hizo infinitamente pequeño y denso. Se convirtió en un agujero híper-masivo que estalló en polvo de partículas expandiéndose en todas direcciones por el espacio oscuro, segundo ingrediente del universo. Este es el momento en que empezó a contar el tiempo que, desde entonces, se nos escapa entre los dedos. Algunas partículas con carga negativa y sin apenas masa giraron cada vez más deprisa, se separaron e inauguraron la fuerza electromagnética, el primer elemento químico y sus moléculas. Un electrón del hidrógeno se liberó a otro orbital atómico para formar el helio, combustible de las estrellas. La gravedad hace girar el polvo de partículas y estos dos gases en espirales planos hasta encender en su centro una estrella, la primera luz del universo… que templa muestro ánimo las noches de invierno.

Galaxias, supernovas, púlsares y colisiones entre ellas. Agujeros negros o de gusano, materia oscura y energía negativa cuando las estrellas se agotan en medio del caos ¿Y la armonía del universo que observaba Einstein en su ley de la relatividad general? El infierno a la distancia adecuada, el campo electromagnético que forma otro sol más pequeño en sus entrañas y, la fina atmosfera de la tierra, hacen posible que el líquido elemento no se pierda como en el oxidado Marte. Brota la vida de unos minerales por la nueva química orgánica, en otra casualidad, de una roca deshabitada llena, ahora, de aves del paraíso.

Átomos conscientes de sí mismos que no se dejan de preguntar, que se saben finitos en su estado en una mala jugada del azar, que se afanan por comprender que es la masa o de dónde venimos ¿Para acercarse a la inmortalidad? Antes de que todas las estrellas se enfríen porque la energía no es eterna, la materia es limitada y el segundo principio de la termodinámica. Quizá una vuelta a empezar por la fuerza gravitatoria sobre el polvo interestelar en un “Rebote Cósmico”, Big Crunch o gran contracción, que tal vez repita este manto de flores sobre el que reflexionar de ciencia.

¿Para qué hace falta Dios si las leyes se cumplen siempre y parece que de la nada salió el Bosón y que vuelve al vacío? Se pregunta una de las teorías ¡Mordiendo la manzana del árbol de la soberbia! Pues quizás un Dios procuró el comienzo subatómico o el campo de Hiss donde interaccionan las partículas. Quizá diseñó la asombrosa simetría de la quántica o la armonía en el caos del universo en una evolución antrópica hacia la chispa de la inteligencia, la otra gran luz en las tinieblas, a su imagen y semejanza por una locura de amor divina.  Quizá exista “El que Es” antes del tiempo y Verbo antes del Big-Bam, que sin su aliento o su palabra no se hizo nada “En ella estaba la vida y la vida era luz” según S. Juan. El Motor de lo que se mueve o el principio de causalidad de los filósofos, de la epistemología cognitiva de la moderna psicología, desde Universos paralelos o en racimos o desde las otras dimensiones del espacio-tiempo que no podemos ver.

Quizás “el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” por amor y Jesús ha sido el único en doblegar, también por amor, las leyes de la física, resucitando a una niña. Quizás el AMOR es la cuarta dimensión, el origen y el final de todo; de la belleza que perece en la vida; de la bondad que permanece eterna al otro lado de los agujeros negros. Quizá su Espíritu nos atraviesa como un bombardeo de electrones a traes de la placa de oro de nuestra alma. Llama de vela que no se agota al compartirla, retama ardiendo que no se consume como fotones sin masa. Quizá “nos hizo para Él y nuestra inquietud no cesará hasta encontrarnos con Él” (San Agustín) en lo más profundo de nuestro interior donde un agujero de gusano nos conecte con otros universos curvando el espacio-tiempo. Quizás también nos necesita para que mitiguemos el mal (ausencia de Amor) que generan el vanidoso o el débil, el sufrimiento que provocan las catástrofes naturales o la enfermedad porque, aunque el final siempre es feliz de no permitir el dolor aplastaría nuestro libre albedrío, de cometa, con su Gravedad como un agujero negro atrapa la luz.

El fabuloso cerebro humano y sus inventos están siendo capaces de explorar el espacio profundo y su pasado, de desvelar los secretos del microcosmos con el acelerador de partículas… no temamos a la verdad pues nos hará libres. Aunque me temo que jamás llegaremos a demostrar que Dios no es necesario y que el hombre es lo más parecido a dios (solo hay que abrir un periódico). El origen del universo, de la vida y de la inteligencia siempre estará unido al problema existencial. “Existo luego pienso” decía Ortega y Gasset que es la realidad más radical ¿Tiene alguna finalidad un hecho físico consciente o es otro golpe de suerte? Mala suerte para algunos con angustia vital. La vida humana tiene un claro sentido colectivo: el de formar parte de una cadena de humanidad que progresa, pero también otro individual que cada uno tiene el deber de buscar en el que “el intimo deseo de perdurar” vuelve a unirnos en un destino común en otra dimensión, espiritual, en el Multiverso quizá. De momento, todo sigue teniendo la mitad de las posibilidades, las dos caras de una misma moneda: El azar o Dios. En el presente estar vivos ya es un privilegio: poder disfrutar de compañía, de la alegría y la hermosura de la naturaleza (que nos habla de Dios más que de casualidad). Hay que honrar a la vida como se merece pues como dice la canción “Transcurrir y pervivir no es para presumir” entre otras cosas investigando pues todavía no se ha encontrado en ningún otro planeta (Hawking era muy escéptico).

Personalmente me inclino por Dios por Jesús que, protagonizó “la historia de amor más hermosa jamás contada”(Unamuno) y que aseguraba que se llega a Él solo por la humildad. Si es el Procurador de todo no se va a dejar encontrar con la razón ni se ocultará a ella del todo, como hace en nuestras emociones y el corazón. Sin embargo, si resulta que todo es producto del puro azar yo, que soy de ciencias, no haré como Dostoievski que aseguraba que: “si le demostraban que Jesús no era la verdad se quedaría con Jesús en vez de con la verdad”.

 


Ricardo Ruiz de la Sierra

Ricardo Ruiz de la Sierra, es un escritor que empezó a escribir movido por su inquietud humanística y el interés hacia la espiritualidad y colaborador de medios tan prestigiosos como el periódico “ABC” y diversas publicaciones en cartas al director en “El Mundo” de Valladolid y “El Norte de Castilla”, actualmente coordinador de las jornadas literarias de Ateneo Escurialense.

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1 Comentario

  1. Maria Jose Raba dice:

    Me ha parecido fantástica la conferencia, Estudie Teologia, en los Agustinos del Escorial y lo remate en Sao Felix do Araguia en la misión de Don Pedro Casaldáliga, Brasil. trabajando en las comunidades y en la pastoral y conociendo y estudiando la Teología de la Liberación, toda una experiencia de vida y de profundización en los estudios . De nuevo te doy las gracias por esta tan buena reflexion.

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