Fotografía, el alma de un instante eterno

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A la paciencia de mi amigo Paco Flores, cuya “instantánea” en un daguerrotipo incipiente puede tener una exposición entre 20 min y 8 horas…

 

Alberto V. Jiménez

El tiempo nos inunda en una constante diatriba secuencial. Quizás, si hubiera vivido en otro tiempo, ¿qué amigos habría tenido?, ¿qué sensaciones de vida hubieran marcado mi alma? Vagas preguntas al aire, más aún así, tienen trasfondo, para un ser pensante. Quizás, parte de ese alma, se perpetúa, en el arte, en las obras escritas, que entre líneas observan al autor, y en esos cuadros cuyos semblantes congelan su mueca para la posteridad de la mano de quien interpreta esa realidad y acaban siendo réplicas artísticas, irreales, de una realidad hecha a través del tamiz del sentir de quien la plasmó. Mas emerger de un instante pretérito, de una realidad viva en otro tiempo pasado y hacerse cautelosamente presente, perpetuando la réplica viva y exacta de ese instante, e irrumpiendo en otra realidad vino de la mano del invento de la fotografía.

Cámara Agfa años 30, en Las Cumbres

Contemplar desde otro tiempo y desde el otro lado del cristal, al cual miran quienes quisieron plasmar su imagen en un soporte, ayudados por el fotógrafo, incautos de que esa gran posteridad, llena de ojos, estaba allí presente al otro lado de la lente, hace sentir vértigo sobremanera, aun así, hoy por hoy veamos, por la fácil accesibilidad y constante fluir actual el invento de la fotografía como algo normal y cotidiano.

Ya en el siglo XVI se comprobaron las cualidades y características de la cámara oscura, la cual, relegada a una habitación cerrada, en donde sólo entraba la luz a través de un agujero llamado estenopo, y teniendo en cuenta, intensidades, distancias de proyección y tamaño del y orificio, se llegaban a ver las imágenes proyectadas en la pared y a modo inverso.

Ahora el tema era, cómo fijar esa imagen en algún soporte. Posteriormente se apercibió que colocando una lente en el lugar del estenopo, hacía que la cámara oscura redujese de modo relevante su tamaño, pudiendo ser una caja de madera portable. Mientras Johan Heinrich, SXVII, se dio cuenta de la fotosensibilidad de las sales de plata, las cuales se degradaban y oscurecían según la intensidad de la luz y el tiempo de exposición a esta, se llevaba ya acabo el perpetuar la silueta de personas a través de dibujar sus bordes de proyección, en la cámara oscura.

Se hicieron pruebas también con nitrato de plata, hasta llegados los inicios del S XIX, Nicéphore Niepce, no logra resultados óptimos con las sales y derivados de plata, y dejándolo de lado busca alternativas, las cuales le llevan a emulsiones con betún de judea, logrando, tras alto tiempo de exposición, ocho horas, el realizar esa, que muchos consideran su primera fotografía, a través de la ventana, denominada “Puntos de vista”, en 1926. Agobiado por deudas debido a malos resultados, Niepce firma con Louis Daguerre, el cual retoma el camino de las sales de plata, y quien logra quedar como referente de la fotografía en sus inicios, ya que la muerte le llega pronto a Niepce. Daguerre logra, aun con altos tiempos de exposición plasmar en una placa metálica mediante una emulsión de sales de plata y un vidrio previo, imágenes positivas, en metal y con alta calidad, no reproducibles. Sería algo así como compararlo a la Polaroid de nuestros tiempos.

Niepce 1826 primera foto. Puntos de Vista

Paralelamente, Willian Fox Talbot mediante ácido gálico y nitrato de plata, fijado mediante hiposulfito de sodio , logra realizar un nuevo procedimiento, que se denominará el Calotipo o Talbotipo,  el cual logra en papel un negativo utilizando previamente para ello cera, el cual se podrá positivar indefinidamente, por lo que por el soporte la fotografía será más barata y más accesible al pueblo llano y pudiendo realizarse , como decimos, indefinidas reproducciones del negativo a diferencia del Daguerrotipo. Eso sí, el Calotipo no superaba las calidades del Daguerrotipo, y dejaba algo que desear aun puesto que, al positivar el negativo, la imagen perdía calidad ya que trasladaba también las anfractuosidades del soporte o papel negativo. En 1850 Blaquart Evrard, casi a la vez inventa un método parecido pero basado en papel a la albúmina.

daguerre bodegon 1er daguerrotipo 8 horas

Posteriormente hubo mejoras en vez de utilizar albúmina, utilizando colodión húmedo, en placas de vidrio que tendría que preparar previamente el propio fotógrafo, de manera rápida y uniforme a fin de que no saliesen burbujas, así llegamos al ambrotipo. Ya con el vidrio, salvamos calidades, lo cual desbanca al Daguerrotipo que en 1860 va decreciendo frente al calotipo, y posteriormente debido al ambrotipo dadas las características antes mencionadas de este invento de la mano de James Ambrose Cutting.

De esta manera llegaríamos a finales de siglo XIX y George Eastman y su empresa Kodak, llevarían la fotografía al pueblo llano mediante películas enrollables, en lo que sólo se trataba de apuntar y disparar, lo demás era proceso de laboratorio con lo cual la fotografía se democratizó, si bien llegando a todos, pero difuminando ese ojo artístico del profesional.

Aun así, he hecho una reseña técnica y muy sintetizada sobre la evolución de la fotografía, en el siglo XIX, cabe hablar de todo lo que rodeaba al invento.

Inicialmente, los fotógrafos, adquirían locales en áticos o sobreáticos a fin de mediante claraboyas y ventanas, tener un contingente lumínico, abundante, que pudiera ser tratable. Poco a poco los estudios comenzaron a llenarse de decorados artificiales, fondos pintados, a fin de incluir al fotografiado en tales ambientes. Fue algo que se generalizó socialmente, así como que los tiempos de exposición al descender hacían que desapareciesen artilugios como aquellos asientos con soporte férreo para cuello, que parecían más que asientos, utensilios o máquinas de tortura y que estaban destinados a que disimuladamente, el ínclito, pudiera mantener la postura, durante los muchos minutos de exposición, inicialmente hasta 20, después unos 8, a pesar del cansancio. Por ello aquellas imágenes de los inicios de la fotografía parecían sin alma, parecían hechas a un fantasma, a un muerto viviente.

Otra cosa y a pie de lo anterior, el pueblo quería conservar a sus familiares en imágenes, y al no lograr una imagen de ellos en vida, debido posiblemente a los ingresos apurados, hacían un esfuerzo cuando moría el familiar, buscando esa última imagen como un recuerdo, aun así siendo macabro, el fotógrafo traía para este menester consigo una serie de aditamentos que utilizaría sobre el cadáver, color para pómulos, labios, incluso abriría los ojos de este, buscando una acertada “mirada” que diera una imagen de vida fingida, a lo que ya carecía de ella. Hay muchísimas fotografías también referentes a niños, la muerte prematura, por las condiciones de vida y enfermedades daban lugar a que, en este trance, padres, con el rostro desfigurado de tristeza, manteniendo el tipo, se fotografiaran con su retoño en brazos y ya sin vida. También los llamados exvotos, fotografías de ofrecimientos a santos y vírgenes como agradecimiento, si lograba sanarse una persona, de algún trance de salud.

niños muertos Siglo XIX

El magnesio hizo que la fotografía pudiera salir más allá del mero retrato y fotografiar así con este tipo de flash incipiente, interiores de monumentos, iglesias, etc…

Famosos fotógrafos extranjeros que tomaron fotografías de nuestras ciudades por aquellos 50’, 60’, 70’ del S XIX y antes de que dieran el relevo a buenos fotógrafos españoles, tenemos Atkinson, Clifford y Laurent, principalmente.

Laurent- desaparecido Ayto Valladolid, Siglo XIX

Laurent-Sta M la Antigua-Valladolid Siglo XIX

Los escaparates de los estudios de aquellos fotógrafos del XIX hervían en contingente de fotografías de famosos, álbumes de principalmente artistas, literatos y escritores, tenían muy buena aceptación por el pueblo llano, que buscaba con ahínco su adquisición, ya que este así conocía quienes hacían sus delicias en sus momentos de lectura. Ir por la Puerta del Sol, en aquellos años, implicaba, hacer una “peregrinación” por los escaparates de los estudios fotográficos, según se cuenta, si se querían ver las series al detalle, se podía llevar tres horas en ello.

Me estoy refiriendo mucho al siglo XIX que es de donde despegó la fotografía, y el arte de la mano de los profesionales que buscaban sacar ese alma en lo que hacían, a diferencia del ciudadano que posteriormente sacara fotos, mas sin vena artística, aunque sí que nos valiera para perpetuar acontecimientos sociales, que de otra manera no hubiera sido posible. Como veis no soy generoso en fechas, no quiero aburriros, sino que tengáis unas nociones del tema. Últimamente este que escribe ha estado leyendo varios libros sobre la fotografía en la literatura, como arte y memoria, como perpetuación de la imagen ciudadana en un tiempo, desde el punto de vista del fotógrafo, aun así, quiero dar un esbozo sobre la expansión de este invento a otros campos.

La fotografía como arte reportero, no se lleva sino más bien finalizado el XIX y entrado el XX por no tener sistemas fotomecánicos avanzados que pudieran replicar la imagen con cierta calidad en las revistas del momento, “Nuevo Mundo”, “Esfera”, etc… previamente era el dibujante quien ilustraba las columnas…etc., no obstante, ya hubo reporteros fotográficos en la guerra civil norteamericana como Thimothy O’Sullivan. En España tuvimos a Pepe Campúa, que acompañó menesterosamente a Alfonso XIII en sus viajes y actos.

Es de mencionar la importancia en la fotografía de salón y de tertulia, en los cafés, donde literatos, políticos, artistas y bohemios de inicios del XX principalmente, llevaban a cabo esas enardecidas y apasionadas tertulias, de trasfondo cultural, con temas base en la literatura, arte, y en muchos casos hasta altas horas de la madrugada, por ej.  casos como ciertas tertulias en la que el centro era valle-Inclán. El fotógrafo a tal fin portaba su equipo hacia los recintos para sacar imágenes de estas tertulias o reuniones de salón. Aquí destacaron, Alfonso (padre e hijo), Franzen o Kaulak , entre otros.

Fotografía tomada a Pedro Antonio de Alarcón.jpg

Espero con todo esto, despertar el interés del lector y que pueda mediante consulta propia el aumentar los conocimientos sobre este vasto tema. He considerado necesario no hacer énfasis sobre la evolución posterior de la cámara en sí y de los medios fotomecánicos, ni sobre ciertas disciplinas, como el desnudo en el siglo XIX o la fotografía estereoscópica, simplemente reseñar que la fotografía además de una perpetuación de un instante de vida real, vivo en esa imagen, que la fotografía como arte en sí misma sacando alma de ese momento, Dios mediante, la participación de la sensibilidad del fotógrafo o por ejemplo la fotografía como arte divulgativo son algunas de las varias directrices que convergen en  este invento de perpetuación de la imagen real.

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