JE SUIS CHARLIE HEBDO: ”La barbarie, l’inégalité , l’hostilité”

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La fuerte marejada que nace del cacareo agonizante del Gallo galo perturba y azota todo el litoral franco.

El catalejo navega, con zozobra, por la argéntea Cote dArgent, por la heráldica Cote dAzur, la Bermeja Costa del Languedoc-Rosellón, las heroicas Calvados de la Normandie, por esa Bretagne, -Bertraeyn, en galó, Brezish, en lengua bretona- que es de todos los gabachos, y no es de ninguno, y la histórica Aquitania.

El mistral, viento frío y fuerte, arrastra y salpica la lente objetivo de motas de sangre, de una sangre que hace “gala” de la burla más ingeniosa, de la parodia más sarcástica y de la ironía más mordaz, de la sátira gala de Rabelais y del gran Voltaire.

Esas motas de sangre es el epitafio material que desde el semanario satírico parisino Charlie Hebdo se dedica al mundo entero.

Reza el epitafio de Rabelais “que baje el telón, se acabó la farsa”.

Algunos terribles enfants de la patrie, que son los hijos de la emigración, los hijos de la pobreza, los nacidos del hambre, de la penuria, de la marginalidad y de la exclusividad social, de las desigualdades de riqueza, -en un país dónde la carga brutal de los valores históricos de “Liberté, egalité e fraternité” se ven despreciados por esas nuevas generaciones de ciudadanos franceses que no se sienten identificados (veáse cómo les bleus de la Nacional de Fútbol, en su mayoría magrebíes y de raza negra, no cantaban “La Marsellesa”, el imponente himno patrio )-, obligaron, con salvas de kalashnikovs, a Charb, Cabu, Wolinski y Tignous, dibujantes todos ellos de la revista, y también enfants de la patrie, a que se despidieran del gran público francés y bajaran el telón de fondo.

Los lápices claudicaron ante las balas y el tintero cayó fulminado sobre el papel tiñéndose de rojo.

Esa falta de sintonía con los valores de La República, que se traducen básicamente en la diferencia de clases sociales y en las nulas expectativas laborales para una juventud,-en su mayoría hijos de emigrantes-, sin futuro, y las tensiones que el Capitalismo Occidental provoca, siempre por intereses económicos, en algunos países islámicos de Oriente, genera odio y violencia, y son el caldo de cultivo perfecto para el fundamentalismo religioso e ideológico en su captación de nuevos fieles.

El odio y la ira, ante la impotencia y la injusticia, se vuelven irracionales, y se convierten en actos de fe, y ante la fe, no hay realidad ni ciencia que valga.

En definitiva, el estado de emergencia social a nivel mundial en pleno siglo tiene connotaciones políticas, nunca religiosas, los conflictos territoriales y las desigualdades que provocan son siempre por intereses económicos geo-estratégicos, nunca religiosos, y es un error verlo bajo ese prisma.

La sátira periodística no es, o al menos no debería ser, un acto de libertinaje para usar la crítica despiadada hacia temas tabú cómo la Religión, es un acto de humor inteligente cuyo trasfondo es la crítica social, ES UN ACTO DE LIBERTAD DE EXPRESIÓN que no se puede, ni se debe matar.

Una sociedad sin sentido del humor es una sociedad enferma.

Cómo homenaje póstumo a Charlie Hebdo, un poco de sátira.

”Alá es Dios.

Y Mahoma es …un té muy rico, que se hace con hierbabuena, que no emborracha pero envenena.”, el cancionero popular español dixit, que la sátira también se estila por estos lares.

Hala.

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