LA FERIA DEL LIBRO

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Ricardo Ruiz de la Sierra

El domingo he llevado a la feria del libro de Madrid a mi hija de ocho años. Había cientos de casetas, miles de personas y cercano al millón (seguramente) de libros. Junto a las reediciones de las novelas de siempre las novedades se parecían a diccionarios, por el volumen y el peso (con el poco tiempo que tenemos). Muy pocas de estas historias nuevas dejan la huella de las que han perdurado en el tiempo. La mayoría de los libros expuestos informaban o enseñaban. También los había con ilustraciones y algunos ya eran de por si obras de arte sin necesidad de leerlos.  Hojeamos uno muy original que los niños tenían que imaginar el texto. Había libros de cocina (los más vendidos nos dijeron), de autoayuda (cosa imposible si lo que necesitamos es un especialista), de naturaleza (muy de moda), de mujeres ¿será por cuotas o porque se lo merecen? Lo que no había, me atrevo a asegurar, entre tanto ajetreo de lectores, que a veces no te podías ni acercar al mostrador, es novela contemporánea de calidad. Narrativa que además de contarnos una historia nos haga reflexionar, que este bien escrita y diga algo interesante (lo más importante de un libro aseguraba Machado). Las tres o cuatro editoriales que se reparten el 90% del mercado de la narrativa no admiten manuscritos desde hace años, han cortado los cauces para el arte y la intelectualidad, aguan la leche con la firma de periodistas de medios, youtubers y famosos de turno (les corrigen o le elaboran el manuscrito) como centrales lácteas que no recogen leche a los ganaderos. Los grandes sellos editoriales imponen lo que se puede leer.

En algunas casetas la cola de los persuadidos por la publicidad era tan larga que yo apostaba que más de la mitad no acabaría de leer el bestseller del mes ¿Consumismo literario? Cantidad en vez de calidad. Leer no es el problema, sino que leer. Por si fuera poco, muchos autores actuales escriben pensando en el cine más que en el lector (de violencia, drogas y sexo que es más fácil que escribir sobre la bondad) y así poder codearse con el pseudocultural mundillo audiovisual. La feria de las vanidades que diría Unamuno. Todos los escritores mienten cuando cuentan cómo llegaron a publicar en una de las grandes editoriales.

Yo ya había celebrado el día del libro con colegas sine díe, leyendo nuestros poemas, por las librerías de mi pueblo, pero, está bien una nueva fiesta. Otros sectores de la industria del entretenimiento como el cine, la televisión y el teatro están todo el día celebrando galas y concediéndose premios. Lo malo es que lo pagamos con nuestros impuestos, igual que los premios literarios que convocan los organismos públicos con las editoriales. Nadie se lee los manuscritos que se presentan, están acordados de antemano entre ellas. En Noruega dan becas directas a los creadores.

El lector no es tonto, posee un alto nivel cultural y, demanda, creo yo, un cambio de este mercado pues el oficio que requiere la escritura a menudo lo confunden, los economistas al frente del sector, con los profesionales de la escritura. Antes eran los intelectuales los que escribían.

Al final el intenso sol nos hizo refugiarnos en una terraza, bajo grandes sombrillas, y gastarnos el dinero de los libros en unas bebidas refrescantes (tan caras como los libros, que no se subvencionan como las películas). Dije a mi hija: “tu vive que ya tendrás tiempo de vivir otras vidas leyendo y cuando los estudios te lo permitan empieza por los clásicos y los que queden de toda esta vorágine. Gandhi, que era un gran hombre, reconocía que había leído muy pocos libros, pero los releyó varias veces.”

El aumento de la calidad de los libros que se publican mejoraría los índices de lectura. Algunos escritores famosos apenas venden varios cientos de ejemplares a pesar de la publicidad y los influencers porque no funciona el Tuit a Tuit (boca a boca de antes). Yo, que soy escritor y he estado alguna vez firmando en esta feria, leo algunos libros autoeditados que son buenísimos, como los míos (según mis pocos lectores).

La buena literatura contemporánea: poesía que se entienda, narrativa que ayude a pensar o teatro no escrito por actores, no la encontraréis en casi ninguna de las casetas de esta feria y si por casualidad, un libro de un autor desconocido (mayor de cincuenta años por su puesto y que lea además de los clásicos, filosofía y psicología) os encuentra a vosotros en una pequeña caseta compartida por varias editoriales valientes (que sus editores si leen), ¡disfrutarlo! porque en las librerías no están y en internet todavía es más difícil que te encuentre, hay más basura. Empiezo a pensar que ni la calidad ni el tiempo harán que vuelva a triunfar el arte en la literatura.

Ricardo Ruiz de la Sierra

Ricardo Ruiz de la Sierra, es un escritor que empezó a escribir movido por su inquietud humanística y el interés hacia la espiritualidad y colaborador de medios tan prestigiosos como el periódico “ABC” y diversas publicaciones en cartas al director en “El Mundo” de Valladolid y “El Norte de Castilla”, actualmente coordinador de las jornadas literarias de Ateneo Escurialense.

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1 Comentario

  1. Angel Luis dice:

    ¡Cuanta razón te asiste! El marketing lo puede todo y cada vez estamos más aborregados en este y en otros muchos temas. Habrá que seguir resistiendose en la medida de lo posible y de forma personal.

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