La Radio, una ventana al mundo

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Alberto V. Jimenez

La curiosidad, sin una distancia de por medio, instituida a través de la reflexión que genere una prudencia, es cuanto menos, arriesgada. En su haber pueril natural, un niño carece de ella y si además se cruza de por medio el ingenio, el coctel es total.

Hace unos días se celebró el declarado “día de la radio”. Como la radio a nivel técnico tanto como a nivel de lo que se cuece en ella como medio, es parte de mi vida, comencé a recordar anécdotas. Quizás por aquello de que, en la tradición familiar, sobretodo, mi abuela, la de Navalperal, utilizaba siempre como elemento imprescindible la radio, a este que escribe desde muy pequeño le llamaba la atención de ¿cómo de una cajita sin unión exterior salían voces que contaban historias? ¿quizás los señores estaban dentro?, y…si es así, los señores serían muy diminutos, ¿no? Ahí estábamos con esa cantinela a los dos años de edad. Mis padres tenían un receptor a transistores National el T-22, al cual tenía echado el ojo pues quería saber cómo eran y cuántos, los señores que habitaban tal cajita y hablaban por ella, pero la constante vigilancia, hacía inalcanzable el proceso de satisfacer mi curiosidad de niño.

National-T-22

Una noche, llamó la vecina, Dña. Delfina, a la que recuerdo con gran cariño. Algún menester quería que vieran mis padres en su casa. He ahí que era la mía. Me vi sólo, y en esas, fui corriendo a por la radio. Rápidamente la despojé de su funda de cuero, y entre nervios y suspense comencé a abrir el tornillo que sustentaba la tapa. ¡Desilusión! Un montón de botecitos, unidos por cables y un rollo de cobre en una barra…pero…¿y si están escondidos debajo de estos?…Comencé  nuevamente a retirar cables que iban a la clavija del auricular exterior, la cual se me partió…y en eso que entraban mis padres, quienes viéndome, perplejos, salvaron la radio la cual llevarían posteriormente a un técnico que la arregló, y éste con cara de póker,  por sentirse pillado de infraganti, y decepcionado por no encontrar a los señores que tanto hablaban, recibió más que un par de collejas…eran otros tiempos…

La radio cuyo invento se ha asociado a Tesla, hasta hace no mucho se atribuía a Marconi, el cual en 1901 logró enviar señales de orilla a orilla del Atlántico. No obstante intervinieron varias eminencias científicas como Popov, Maxwell, el español Julio Cervera, Hertz,etc… cada uno de ellos en su parcela postulando y demostrando teorías sobre magnetismo, ondas electromagnéticas, manera de enviar y detectar estas… y un invento decisivo fue el triodo, válvula de vacío (lámpara), que mediante el efecto Edison o termoiónico, es decir, un filamento caldeaba un cátodo comunicando a sus átomos energía calorífica, haciendo así que los electrones saltasen de orbital a uno más energético, fuera del cátodo y creando una nube electrónica la cual se controlaba al ser atraída a otro electrodo, el ánodo, mediante un tercer electrodo interpuesto en ese camino, la rejilla, creando un efecto amplificador.

Quien determinó dicho invento fue Lee de Forest en 1906, decisivo en los inicios de la radio. Más adelante en los años 40 Brattain y Bardeen inventaron el transistor, componente electrónico mediante semiconductores (germanio, galio, silicio, indio…) que hacía lo mismo que la válvula de vacío, amplificar, conmutar, rectificar, pero de tamaño inmensamente inferior y sin utilizar calor a mucha menor tensión, por lo que los receptores  se  convirtieron en portátiles con el transistor, y la radio a transistores adquirió el nombre del componente que la redujo de tamaño respecto al de las de válvulas o lámparas, es decir, el Transistor. El primero llegó en Estados Unidos, en Indiana, aquél receptor tan codiciado por coleccionistas TR1 de Regency en 1954.

TR1 Regency cortesía www.regencytr1.com

En esas estamos que uno siendo niño, ya habiendo logrado construir su primer motor eléctrico, quería reinventar la radio. Al no tener, ya con 9 años, libros sobre el tema pues mi asignación semanal daba para pipas y no más, leí lo que llevaban al respecto del tema los diccionarios enciclopédicos. Entendí que la radio es como cuando tienes una guitarra cerca de ti, apoyada en una esquina y toses, la onda de presión producida en el aire viaja hasta la caja de la guitarra, la cual resuena a continuación de esa tos. En la radio, la onda electromagnética resuena en un sistema receptor. Leí que los antiguos utilizaban una bobina con un núcleo de hierro a modo de electroimán la cual producía una chispa entre dos electrodos (cohesor) y esta chispa viajaba como onda electromagnética hasta que era recibida en un coherer, un arco del diámetro de la longitud de onda de la chispa, o proporcional a esta, con otra bobina y dos bolas en los extremos, que resonaba produciendo una chispa entre esas bolas, al igual que la guitarra resonaba. A esto aplicaban un tubito de limaduras de hierro con dos electrodos, estas variaban su alineación variando su resistencia según llegaba la chispa, produciendo un impulso que se traducía en movimiento de un estilete, por ej., para morse.

receptor galena cortesía http://galenaxq2dwo.blogspot.com.es

Ahí veíais a Alberto yendo por todas las chatarrerías de Valladolid buscando limaduras de hierro, flejes, cilindros de carbón sacados de pilas para producir chispa entre dos y reproducir el invento…y logré que un electroimán sensibilizara un auricular con el chispazo de un zumbador a 1 m de distancia y con un tubito de pastillas de “Calmante Vitaminado” lleno de limaduras de hierro y con dos agujas pinchadas a sus extremos que era donde iban las conexiones… ¡qué contento estaba!

Mis padres debieron decir algo al vecino de arriba, un teniente coronel del ejército, de aquellos de tos mañanera por tantas cajetillas de negro sin filtro que se endosaba, y que le gustaba la electrónica y construía también sus aparatos.

Un día coincidí con él, su nombre Alfonso, en el ascensor. -Oye Alberto, qué tal vas con tus inventos -Bien, y ¿cómo lo sabe?…

Le puse al día y me dijo que me iba a pasar un libro para hacer una radio incipiente, sin pilas, que utilizaba la electricidad con que viajaba la propia onda, pero se oiría muy bajito, con auricular.

Dicho y hecho. En Electroson comprando los componentes, diodo de germanio, auricular de alta impedancia, condensadores variable y cerámico. En Electrolux a por hilo de cobre esmaltado para devanar la bobina…y a Ferín (Ferretería Industrial) donde ya era asiduo de Paco al que tenía frito con mis inventos, a por cable y otros…

Esa misma tarde realicé el circuito, tierra a un radiador y antena al marco de la ventana. No se oía nada. Tras dos horas agudizo el oído, recoloco el circuito y lo reviso bien. Noto como un blablablá muy finito y una respuesta blablablá también leve…en eso cojo el receptor de mi madre y oigo que lo que sonaba era el rosario que lo estaban rezando en Radio Popular. Cambié toma a tierra y la de antena de mi invento. Ahí comenzó a escucharse bajito, pero bien e inteligible. Tiempo después, habiendo leído como se amplificaba un pick-up de un tocadiscos, conseguí transistores OC-70 y AC-126 equivalentes, e hice una amplificación en dos etapas en cascada a mi invento, pero ya necesitaba para ello un par de pilas TXIMIST de donde el amigo Paco de Ferín. Ya la radio se oía separando el auricular a dos metros del oído.

Radio Galena-Alberto V. Jiménez

Las emisiones de radiodifusión en España, comenzaron a finales de 1923. La primera emisora a tal fin funcionando en España, fue Radio Ibérica, pero al demorarse su “oficialización”, se considera como primera emisora a Radio Barcelona EAJ1 pues, aun emitiendo posteriormente, se adelantó a la primera oficialmente, y esta otra con EAJ2 precursora en sí misma de la conocida Radio España.

La radio tras la guerra, sus partes, emisiones musicales en directo y aquellas emisiones musicales de discos de pizarra a 78 rpm, fue evolucionando. Uno de los motores fue aquel chileno de ascendencia española, Bobby Deglané, creador de “Cabalgata fin de Semana” y “Carrusel deportivo”, con sus programas matinales de varias horas y secciones con variedades y entrevistas. Anuncios característicos, cantados, cuya letra rezaba las propiedades y maravillas del producto. La aparición de las primeras unidades móviles, para dar la noticia in situ, así como aquellos partidos de fútbol, toros…con Matías Prats (padre). Las novelas y seriales radiofónicos, con sus actores, verdaderos profesionales, sus “ruideros” que se encargaban con varios artículos, de emular en los seriales los ruidos ambientales, eran grandes profesionales con gran técnica, los guionistas como Guillermo Sautier Casaseca, y técnicos de sonido que vigilaban que todo fuera sobre ruedas y sin fallos técnicos. La radio ofrecía más opciones que actualmente. Los receptores de entonces por lo general eran más sensibles y selectivos que los de ahora, puesto que al haber más opciones y no existir de manera extensa la “Radio-fórmula”, el mayor alcance permitía el acceder a emisoras locales de diferentes ciudades, las cuales ofrecían su emisión local. Aun así, se conectaba con RNE para la emisión del parte puntual a ciertas horas 14:30, 22:00.

La censura y sus censores, también campaban por el medio, y también desde el medio se buscaba la manera de burlarlos “legalmente”, sin que reprimiesen partes de un guion o programa. El directo en un principio y la “perfección” en ello era lo que reinaba, hasta que aparecieron esos primeros magnetófonos de alambre magnética que fueron seguidos por los de cinta abierta, que abrieron las puertas a la emisión de programas en diferido

Estos días de atrás cuando se celebró el “declarado día de la radio”, escuché que generalmente al medio se le trataba como un monopolio periodista, es como si el ser periodista fuera la única posibilidad de acceso al medio, cuando antes existían “LOCUTORES” principalmente, no sólo periodistas, contadores de historias, creativos y con arte en el lenguaje e improvisación, que te hacían imaginar, juntar vecindades alrededor de un receptor. No sólo radio informativa y de recreo, sino que el recreo fuera también formativo. No la radio fórmula que nos aprisiona y alecciona con las mismas limitadas opciones en todas las ciudades y que limita la imaginación. Aun así, la radio tiene su magia.

La radio también es la parte técnica, yo diría principalmente, el medio sin hilos. No me vale lo que llaman “radio por internet u otros”. En este medio sin hilos hay aficionados que, sin lucro comercial, se dedican al uso e investigación y experimentación en este medio. De esto tampoco se habló en la celebración de dicho día y de manera general, y como EA reivindico, puesto que parece que hay una intencionalidad de que se cierre sólo en el medio periodístico.

No he indicado nombres, pues son innumerables los maestros y profesionales a nivel técnico como a nivel de medio. Uno de los ejemplos más conocidos, el cuadro de actores de “Radio Madrid” …

Por mi parte, seguí con mi invento, empecé a variar el devanado y llegué a escuchar “Radio Berlín International”, hablando en español para los países de habla hispana. Llamaba a la “Voz de Valladolid” me atendía su técnico de sonido, el cual quiso conocerme con mi invento y una noche en la “pecera” me estuvo dando consejos. Así conocí a Félix Ribera que E.P.D. el director de programación, con quien tenía simpatía pues estudió de niño en mí mismo colegio. Me decía que fuera a la emisora a verle cuando quisiese. Cuando me lo encontraba por la calle, siempre indagaba, qué llevaba, pues en la zona de la emisora estaba la tienda de componentes electrónicos, e imaginaba que venía de allá con algo comprado pues él sabía que tenía siempre algún invento en mente para hacer.

Como colofón os recomiendo veáis aquella película española “Historias de la Radio” que alude a los buenos tiempos de la radio comercial y el enlace a uno de los emblemáticos programas de Radio España (de Madrid), Radio-Hora, que grabé en su momento y cuyo paso del tiempo lo ha convertido en un documento sonoro:

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1 Comentario

  1. Há habido una tendencia general a nombrar personajes de la ciencia y la tecnología como los padres de la radio. O quien inventó la radio. Tome el desarrollo de ésta, como un proceso evolutivo, continuo y constante de descubrimientos, invenciones e innovaciones. Súmese el papel jugado por el sistema de patentes y comercialización, como el proceso industrial, en su conjunto, para definir el fenómeno de lo que se conoce por Radio.

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