Los amigos no juzgan


                                                           

 

Los amigos no juzgan

Al final, después de pensarlo mucho, decidí contarle aquel secreto que había guardado durante años.

Tantas noches en vela convenciéndome de que eso no había pasado, que ya no tenía una visión clara de la realidad.

Es verdad que yo no soy solo una forma de ser. Siempre he pensado que nos define cómo actuamos, pero el conjunto de esos actos, no uno individual y anecdótico. ¡Y eso no es justo! Si alguien, de una forma aislada, dona cinco euros a una causa benéfica no se convierte en una persona solidaria por excelencia; por ende, si uno hace algo malo alguna vez, no debería de convertirse en un monstruo… y menos si no tiene consciencia de ello.

Pero allí estaba Carlos, sentado muy rígido en el sofá, sin apoyarse en el respaldo del todo,  como si estuviera preparado para salir corriendo en cualquier momento.

Me miraba con los ojos como platos, paralizado… y yo solo podía decirle:

-Carlos, sigo siendo yo, Marcos, tu compañero en tantas aventuras y desdichas.

Pero Carlos no podía comprender que yo hubiese escondido a una persona durante diez años en una habitación con una falsa pared. No entendía cómo había tenido el valor de aislar sonoramente los muros, torturarla hasta la saciedad con mi silencio y mirarla semanalmente a los ojos mientras me llevaba su caja de excrementos y tiraba un cubo de agua y de fruta podrida.

Carlos no puede empatizar con el hecho de que esa persona fuera la responsable de que mi empresa quebrara (o eso tenía claro cuando tomé la decisión de encerrarla), fracasara mi matrimonio y perdiera la custodia de mi hija.

Cuando la encerré solo quería que pensara sobre lo que había hecho, que se sintiera tan miserable como yo lo hacía cada día.

Le conté a Carlos cómo un fin de semana, el día en que mi hija cumplió dieciocho años, se presentó en mi casa por sorpresa. Cómo me alegré, y cómo no me importó dejar de alimentar a ese ser durante unos días; de todas maneras ya no le percibía como a un ser humano, para mí había trascendido al estado de mascota no deseada.

-Carlos, no fue mi intención en un principio… ¡pero es que mi hija fue prolongando su visita! -le decía en un intento desesperado para que viera mi esencia como persona, esa que en algún momento me conecto a él y al resto de seres humanos. Pero al final, y tras unas discusiones telefónicas con mi exmujer (su madre, otra alimaña no humanificable), mi hija decidió deshacer su maleta y quedarse. Yo no iba a permitir que el perro que vivía en la pared contigua a la despensa estropeara, una vez más, mi rol de padre.

Tuve que hacerlo Carlos… yo no quería, no soy ningún asesino, así que no podía matarla. Pero me acordé de Paco, aquel señor algo gordinflón que siempre tomaba whisky en el bar de la esquina, ¿le recuerdas?… Bueno, Carlos, el caso es que sé que Paco andaba metido en cosas raras…, así que sin preguntarme mucho me pasó un número de gente que se ocupa de este tipo de ‘seres’. Mi hija salió a la compra, y enseguida vinieron a llevársela… está bien, quizás no fue de muy buenas formas, pero no es fácil llevarse un animal si no está domesticado”.

Después de eso comencé cinco años de terapia intensiva, nunca creí que me fueran a diagnosticar trastorno de la personalidad múltiple, pero aquí estoy, mucho mejor, ¡¡ja, ja, ja!! Y hasta que ayer salió esa ridícula noticia de una ONG de trata de blancas (decían que habían conseguido contactar con una mujer reclusa hace veinticinco años), creía que nunca había pasado, que solo había sido una invención de esas descabelladas de mi mente. Lo mismo que cuando creí que te había matado a ti al contarte mi secreto, ¿verdad Carlos?

¿Por qué no se moverá del sofá? Tengo que sacar esa mancha roja de la alfombra, pienso mientras lavo mi cuchillo jamonero.

Ilustración: Antón Mosquera

                                                                                                             Nuria Varela

 


Mago Blanco

Mago Blanco: Fº Javier Flores Nácar Administrador y Creador del "Grupo Si Estas Estoy y del programa de Radio-Online Sonidos Flamencos. Apasionado del Diseño Web, la música, la originalidad, las personas,, Un amigo si tu lo eres... Si Estas...Estoy...

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1 Comentario

  1. Alberto Manuel dice:

    Exelente!!! El desarrollo como el final inesperado👍

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