Poesía: Hoy no hace para pasear


Hoy no hace para pasear

 

Huele a mar al alba,
La mitad del cielo oculta,
Por la calima sahariana
Y la otra mitad por la borrasca.

Necesita las lluvias de abril
El campo de batalla,
Para que la hierba templada e iluminada
De, de comer a las vacas bravas.

Ayer el macho altivo me seguía desde el prado
No quería hacerme daño
Si no traspasaba la ganadera raya,
Con su morrillo de granito escurialense
Y sus dos rejones para levantar rivales
Como ciclópea retroexcavadora balas de paja.

Flores blancas o rosas, según las miraras,
Salpicaban el verde de los pastos
Y los pájaros de colores las grises copas,
De fresnos desmochados en otoño.
Todos ensayaban sus mejores óperas
Para las bodas de mayo.

Hoy, embriagado por el ozono de la lluvia
Canto mi primera oda
Con el sol arrebolado ya en mi piel
Tras la palidez de las nieves pasadas
Entrada la primavera… mi sesenta.

El abantos hacía de juez
Con su toga azul
Que extendía hacia el valle esmeralda
Y refulgentes cordones bordados
De los numerosos arroyos plateados.

El Torreón seguía allí,
Siete siglos después del rey generoso
Que lo mandó construir,
O de que se compusieran
Las más hermosas coplas
A la futilidad de la vida.
Niños y guardas nos recordaron
Que sigue siendo privado.

Yo me pregunto:
¿Por cuántas manos habrá pasado?

Recuerdo unos versos escritos
probablemente en ese torreón:

“Nuestras vidas son los ríos

Que van a dar a la mar 

que es el morir.

Allí van los señoríos

Derechos a acabarse y consumir

Allí los ríos caudales

Allí Los otros medianos y más chicos,

Y llegados, son iguales

Los que viven por sus manos y los ricos.”

No, hoy no hace para pasear
Por entre las magníficas fincas de El Escorial.
Este viernes santo es para dar gracias a Dios,
Por mostrarse en la belleza de los campos particulares,
“Donde llueve y se moja uno como en los demás”
Por alimentar a las hermosas aves que no atesoran
Por no ser nada más que un poeta feliz,
Tan dichoso con lo puesto

Como el propietario con sus haciendas.

Este día, Dios no juzga a los hombres,
Que ni siquiera son dueños de su vida
Y es lo único que tienen.
Mañana, en la cruz, nos mostrará nuestros malos actos
Pero, el próximo domingo de gozo
Perdonará nuestra estupidez
Ojalá que lo hagamos nosotros también.

 

Ricardo Ruiz de La Sierra

 


Ricardo Ruiz de la Sierra

Ricardo Ruiz de la Sierra, es un escritor que empezó a escribir movido por su inquietud humanística y el interés hacia la espiritualidad y colaborador de medios tan prestigiosos como el periódico “ABC” y diversas publicaciones en cartas al director en “El Mundo” de Valladolid y “El Norte de Castilla”, actualmente coordinador de las jornadas literarias de Ateneo Escurialense.

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