PSICOLOGÍA COMUNICACIÓN Y POLÍTICA EN DONALD TRUMP (ESPECIAL COVID-19).

 

Sergio García Soriano

La crisis del coronavirus tiene preocupados a los políticos, no solo por hacer una gestión decente sino también por la comunicación de éstos con los medios, por las nuevas corrientes de opinión que pueden apuntalar o no su liderazgo. En mayor medida se da en presidentes y países donde próximamente habrá reelecciones por ejemplo Estados Unidos y Donald Trump. Vamos analizar algunas de las comunicaciones del líder mundial:

En 2016, decía lo siguiente:

“Tengo a la gente más leal, ¿Alguna vez habéis visto algo así? Podría pararme en mitad de la Quinta Avenida y disparar a gente y no perdería votantes”

Si estas declaraciones respondiesen a una realidad, la crisis del Covid evidentemente no cambiaría el sentido del voto en EEUU. ¿Por qué somos tan leales a nuestras propias creencias o a nuestras propias ideologías?

Parte de la explicación obedecería al sesgo de auto-confirmación donde nuestra manera de razonar estaría buscando pruebas o avales para seguir pensando de una manera determinada. Es decir, que nuestra mente es conservadora en cuanto a sus maneras previas de interpretar la realidad. Trump ya sabe que una imagen no vale más que mil palabras, ya que las palabras posteriores a la fotografía permitirán al electorado formarse su propio juicio, “fue en defensa propia” “solo fue una performance, le gusta llamar la atención, pero es un buen americano…”

Por otro lado, están muriendo por la epidemia de manera estadísticamente superior: latinos, negros, hispanos entrando dentro de las poblaciones que menos votan en Estados Unidos y que por lo tanto hasta ahora no tienen capacidad de cambio sobre el inquilino de la Casa Blanca.

Si nos fijamos en las puestas en escena del presidente vemos que habitualmente va de traje azul, camisa blanca de cuello cerrado y corbata roja, clara o brillante destacándose así del resto del equipo del gabinete. Además, él y todo su equipo llevan un pin en la solapa con la archiconocida bandera de los norteamericanos. Mike Pence, de corbata menos llamativa y en tonos azules, de rostro más ovalado y tez relajada, también forma parte de las comunicaciones porque suele aparecer a la derecha del presidente, simbolizando a la ultraderecha. Habiendo sido gobernador de Indiana, vicepresidente, muy experimentado político y en contra de los derechos de los homosexuales y contrario al aborto. Por lo que cada comunicación también es un manifiesto de intenciones.

Observando el tono “in crescendo” de los mítines o de las comunicaciones, se puede averiguar qué Donald Trump habla desde la esperanza, es optimista frente a cada dato que le trae la realidad. De modo que, durante sus declaraciones en febrero, no admite que sea una pandemia, sino que hemos tenido un caso por “una persona china que vino a nuestro país”. Después manda a su vicepresidente hacer un grupo de trabajo para contener el virus y expresa que “es una circunstancia menor y que están preparados para ello” el riesgo es muy bajo y hemos tenido un éxito tremendo más allá de lo que hubiésemos pensado”. Todas las alocuciones las cierra diciendo que “son un gran país y que están haciendo grandes cosas por américa” pudiendo ser este mantra una fuente de identificación con el ciudadano corriente de Estados Unidos que se siente muy orgulloso de su bandera y de estas manifestaciones de poder y de unidad. Ya que dan un sentido de comunidad al espectador americano.

El 13 de marzo, cambia su discurso no lo niega esta vez. Si no que lo compara con una guerra y dice que el virus es agresivo, “extranjero” y el “mayor reto de la historia moderna”. Se puede ver una modificación del discurso y ha encontrado un enemigo “lo extranjero”. De manera que, de nuevo, vuelve a ser optimista, una guerra más donde hay que ser fuertes. En alocuciones posteriores, sus palabras son pedagógicas para la población tomando como fuente a las autoridades médicas. De nuevo, las declaraciones de febrero fueron altivas exponiendo que, si alguien le quiere estrechar la mano o dar un beso porque no va a hacerlo y ahora, prescribe distancia de seguridad, mascarillas…aunque la entonación no es belicista si lo es su discurso, poniendo énfasis a las palabras “combatir” “ganar” y denominándolo “Tiempo de guerra”.

Donald Trump se ha hecho muy popular también con los ataques a los medios de difusión y a los periodistas en las ruedas de prensa. El 20 de marzo con 196 muertos encima de la mesa un informador le pregunta: “¿Qué le diría al pueblo de Estados Unidos que le están viendo ahora y están asustados? “Digo que eres un pésimo periodista, que el pueblo busca respuestas y esperanzas” de tal manera que carga contra el mensajero.

No obstante, lo preponderante en el presidente es que se le entiende muy bien y no es políticamente correcto. De tal manera, que usa frases cortas, sencillas y no subordinadas buscando generalmente “los buenos y los malos” no queriendo diferenciar a que público van dirigidas sus ideas, es decir, hay muy poca variación entre las declaraciones institucionales y las de los mítines más allá de la entonación que busca aplausos en los segundos.

Es decir, sigue las recomendaciones de los expertos en comunicación política pensando en un auditorio infantil que necesita un padre salvador, empresario que se ha forjado en los medios de comunicación de su país. Parte de esto, tiene por un lado de negativo que puede generar crisis institucionales a golpe de twit pero también el ciudadano medio americano ve una característica de espontaneidad y de autenticidad. ¿Alguien piensa que los twits se los escriben al presidente?

Para finalizar les dejo unas declaraciones del Trump reflexionando sobre las ruedas de prensa donde se atreve a decir lo que los otros líderes políticos confiesan fuera de cámara a sus asesores y que aún no se si catalogarlas como expresiones que siguen una  línea de infantilismo y victimismo que según Chomsky correspondería a una estrategia de manipulación o si es tratar a la audiencia como adultos, pues deja entrever una verdad sobre lo “importante y lo accesorio” en la actualidad mediática de todos los países. A ver qué les parece este mensaje de menos de 280 caracteres:

“Qué sentido tiene hacer las conferencias de prensa de la Casa Blanca cuando los sosos medios mainstream no hacen más que formular preguntas hostiles y luego se niegan a informar de los datos con precisión. Tienen audiencias récord y los americanos reciben fake news. ¡No merece la pena el tiempo y el esfuerzo!”

Sergio García

Sergio García Soriano es, Psicólogo de Clínica, experto en pareja y familia, atención en consultas de Madrid y El Escorial. Director de Dunas, casa Rural y espacio de bienestar. Director del dispositivo de atención nacional telefónica 807517504.Colaborador habitual de La Mañana de TVE, La Ser u Onda Madrid entre otros.

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