Retoques justicieros

 

No soy de las que creen que untándose con una crema mágica cada noche se levantará al otro día luciendo espléndida, sin arrugas, sin celulitis, con la piel luminosa y un pelo de escándalo.

Me extraña mucho cuando me dicen que hay que aceptar el paso del tiempo. En mi caso siento que por mi ha pasado un huracán seguido por un tornado. No, eso no es para mí. Yo soy reactiva y voy a enfrentarme desde mi poca masa corporal con la viejología que decide, como la Lagarde, que hay que planificar nuestra muerte. Dice Christine Lagarde “Los ancianos viven demasiado y son un riesgo para la economía mundial. Tenemos que hacer algo y ya”.

El pelo se suelta de la cabeza, pero se aferra a tus piernas; las uñas de las manos hay que limarlas al ras para que no se quiebren y las de los pies van a engrosarse hasta parecer unas cáscaras opacas.

La gravitación va a cebarse con tus formas: si te has reído mucho cosecharás surcos, si te iba el moreno la cara y las manos salpicadas de manchas te lo van a recordar.

Ya no puedes subirte a tus tacones favoritos, huesos y cartílagos se han achicado; los anillos se deslizan de tus dedos, los dientes empiezan a dar guerra, o se rompen o aparece una caries. De la misma forma que el agua aprovecha una mínima fisura para colarse, el bicho de la decrepitud se hace hueco desde una sospecha de agujerito.

Comprendo que muchos puedan mirar hacia otro lado, allá ellos, pero yo no me engaño, cada día me pregunto qué ha hecho el enemigo mientras yo dormía. Me levanto y me peso, me reviso la cara y observo mi cuerpo, mi pelo, mi piel… Tomo nota del daño y planeo curas termales, vitaminas, brebajes incas, tintes, masajes, aparatos, cremas y más. Para facilitarme la tarea he ideado un código que pego en cada producto; un número me indica el momento del día para aplicarlo, una forma geométrica señala la zona del cuerpo, y un color su efecto alquímico.

Sé que esta lucha es a muerte, pero yo me siento valiente, tanto que últimamente hube de confiar en el cuchillo. Harta del axioma ‘mucho más por mucho menos’ he descubierto las bondades del photoshop, ‘esa verdad que hay en ti, retoques justicieros’, que supera todas mis expectativas.

Resulta más económico que la clínica Vida y Belleza, en Houston, y sobre todo más efectivo y global, dado que el ochenta por ciento de mis relaciones me ven únicamente en las redes.

He comenzado por retocar mis fotos a partir de los cuarenta años. Es tanto el trabajo que sólo dispongo de tiempo para bañarme y cepillar mis dientes, el resto de cuidados no procede.

 

Inés Rodríguez

 

Mago Blanco

Mago Blanco: Fº Javier Flores Nácar Administrador y Creador del "Grupo Si Estas Estoy y del programa de Radio-Online Sonidos Flamencos. Apasionado del Diseño Web, la música, la originalidad, las personas,, Un amigo si tu lo eres... Si Estas...Estoy...

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